Leyendo uno de tantos libros sobre cómo tratar de ser un padre[1] y un ser humano aceptable, me encontré con una frase de un filósofo estoico que señalaba la necesidad de “escuchar” antes de hablar; por eso tienes una boca y dos orejas. Conversando con mi hija, que está en esas edades en las que no sabes si te escuchan o te dicen “OK” para que dejes de hablar, le había explicado en qué consistía la pregunta de una de sus tareas y, por supuesto, me dijo “OK” (obviamente). La miré y le dije “OK, ¿me puedes decir lo que te acabo de explicar?” y los dos nos pusimos a reír… uno de esos tantos momentos que atesoro.
Momentos después me puse a pensar cómo ese momento me hizo recordar casi 5 reuniones que he tenido esta semana sobre fiscalizaciones de SUNAT en curso, basadas particularmente en gastos financieros, costo de ventas y fehaciencia de adquisiciones. El inicio de la reunión era el mismo: “Es importante entender el alcance del requerimiento para poder responderlo”.
Cómo suelen responder los requerimientos
Luego hacer una afirmación tan elemental vienen una gran variedad de respuestas:
- Es absurdo que sea tanto
- No puede ser que la SUNAT persiga así a los que pagamos impuestos
- Respondamos esto y luego vemos
- No ha dicho concretamente que quiere estos documentos
- Ya no tenemos esos papeles desde la pandemia
Luego de escuchar (recuerden que cobro por hora), sigue “entiendo…lo que usted dice que totalmente razonable, pero…”. Las razones o problemas que tienen los contribuyentes para no sustentar en extenso los requerimientos de la SUNAT por válidos y razonables que sean no lo ayudan. Una vez más “tienes dos orejas y una boca” escucha y entiende la pregunta antes de intentar responderla. Habiendo entendido el alcance del requerimiento, determina todo lo que se requiere para haber respondido la pregunta. Es recién en ese momento en que vemos las limitaciones operativas, no al revés. Tratar de entender el requerimiento basado en las capacidades operativas del área contable no tiene ningún sentido.
Qué pasa si no cumplo
Cuando usted no entiende a otra persona, puede haber una variedad de consecuencias. Cuando usted no entiende un requerimiento de la SUNAT, es SU problema. El Código Tributario (art. 141), la jurisprudencia del Tribunal Fiscal y del Poder Judicial señala que si SUNAT requirió algo (aunque no sea específico o claro) y el contribuyente no lo entregó, y ese documento era esencial para validar la deducción un gasto u otro aspecto de la tributación del contribuyente, ya no lo puede entregar y la decisión será en contra del contribuyente.
Es decir, en una visión torcida del rol de la SUNAT (que lamentablemente es la que ha aplicado durante más de 15 años), a esta institución le conviene que usted no entienda el requerimiento, porque eso dará como resultado una deuda tributaria y mayor recaudación, en contra de los intereses razonables de la empresa claro.
Por favor, empiece por el comienzo, lea con detenimiento y determine el alcance del requerimiento. Ese es el punto de partida.
[1] Mis recomendaciones iniciales serían: Daily Dad, Good Inside, Conversations with God, Man’s Search for Meaning y la colección de Ryan Holiday sobre las 4 virtudes: Courage, Discipline, Justice y Wisdom.